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Mi padre tardó apenas unos segundos en recuperarse.
—Esto es un asunto familiar.
Lucía juntó las manos sobre la mesa.
—Entonces explíqueme por qué un asunto familiar necesitó una autorización que Valeria niega haber firmado.
La mandíbula de mi padre se tensó.
—Ella me dio permiso verbal.
—No.
Mi voz hizo que volteara.
—Nunca te di permiso.
—No sabes lo que dices.
—Sé exactamente lo que digo.
La puerta se abrió.
Mi madre entró seguida por Renata.
Mi hermana llevaba lentes oscuros enormes y sostenía el celular como si