silencio.
—Yo pensé que me querías.
Esa frase sí me dolió.
—Te quiero. Pero querer a alguien no significa entregarle todo lo mío.
Colgó.
Creí que aquello había terminado.
Me equivocaba.
2 semanas después, Lucía me llamó.
—Necesito que vengas.
Cuando llegué, había varios estados de cuenta impresos.
—Encontramos movimientos que no estaban claros.
Mi corazón se aceleró.
Durante los años en que mi padre había administrado la herencia, había realizado retiros bajo conceptos genéricos.
Gastos educativos.
Mantenimiento.
Administración.
Necesidades familiares.
Al principio eran cantidades pequeñas.
Después crecieron.
300 mil