El hijo de mi esposo llegó empapado a nuestra puertakara… veinte años después me entregó las llaves de una mansiónkara

—Porque la llave está en manos de Laura.

Me quedé completamente inmóvil.

—¿Laura sabe dónde está?

—Sí.

—Entonces tenemos que hablar con ella.

—No.

—¿Por qué?

La voz de Noah se volvió urgente.

—Porque Mark sabe que los documentos han desaparecido.

—¿Qué quieres decir?

—La caja fue abierta esta mañana.

Mi corazón comenzó a golpearme el pecho.

—¿Por quién?

Noah respondió:

—Por alguien que no es Mark.

—¿Quién?

Hubo una pausa.

—Ethan.

Miré hacia el jardín.

Ethan estaba allí.

Con el teléfono en la mano.

Pero no estaba hablando.

Estaba