ANTES DE MORIR, MI ESPOSO ME PIDIÓ ENTREGAR UNA CARTA A UNA MUJER DESCONOCIDA — AL ABRIRLA ME PREGUNTÓ: «¿ÉL TE CONTÓ TODA LA VERDAD?»

de que mueras?

Negó.

—Es de ella.

Respiré profundamente.

—Está bien.

—Promételo.

—Te lo prometo.

Alejandro murió cuarenta y tres horas después.

La mañana de su funeral pensé varias veces en aquella mujer.

Laura.

Mientras nuestros amigos hablaban de lo buen hombre que había sido mi esposo, yo miraba su ataúd y me preguntaba qué parte de su vida había conseguido ocultarme durante treinta y cuatro años.

Tuvimos un matrimonio bueno.

No perfecto.

Bueno.

Habíamos sobrevivido a problemas económicos.

A la muerte de mis padres.

A una época en que