que Inés recordara a su madre por el objeto utilizado para esconder las marcas de su muerte.
Meses después, el caso llegó ante un tribunal y la evidencia médica, la secuencia de lo ocurrido en la casa y los cambios en las versiones de Álvaro fueron examinados en conjunto.
Inés no tuvo que enfrentarlo en una sala llena de adultos como Elena había temido al principio; su participación se manejó procurando que repitiera lo menos posible una experiencia que ya había contado.
Álvaro sostuvo que nunca quiso matar a Lucía.