y apagó la lámpara.
El objeto quedó ahí, al alcance de su mano, ya no como una pista ni como una advertencia, sino como una cosa ordinaria que pertenecía a su nueva vida.
Y en la casa donde durante meses todo había parecido recordar la manera en que Lucía murió, por fin apareció algo que recordaba, simplemente, la manera en que había vivido.