que Noah no había desaparecido.
Seguía vivo en los ojos de Leo.
En su bondad.
En su valentía.
Y en la vida que, contra todas las órdenes, todos los miedos y todas las puertas cerradas, yo había decidido proteger.
Seguía vivo en los ojos de Leo.
En su bondad.
En su valentía.
Y en la vida que, contra todas las órdenes, todos los miedos y todas las puertas cerradas, yo había decidido proteger.