por su parte, emitió un comunicado diciendo que me respetaba profundamente y que todos los asuntos privados se resolverían con madurez.
La palabra “madurez” hizo reír a medio internet.
La otra mitad buscaba fotos de Lily.
No tardaron en encontrarla.
Se llamaba Lily Bennett. Tenía veinticuatro años. Trabajaba en un restaurante familiar. Su madre estaba enferma. Había estudiado administración, pero dejó la universidad por deudas médicas.
No era actriz. No era influencer. No venía de una familia rica.
Era, para decirlo sin crueldad, una versión joven del tipo de persona