Por la mañana me echaron de casa con dos maletas; por la noche mi suegra celebraba a la mujer que, según ella, le daría un nieto y millones a la familia. Esperé hasta que mi ex levantó el anillo frente a todos, caminé hasta el escenario y dije: “Antes de que se lo pongas, escucha esto”. Entonces saqué la prueba que podía destruir todo el banquete.

correrte.

Una tarde Camila apareció en nuestra casa con su bolso falso.

Teresa casi le besó las manos.

Una semana después llegó el golpe definitivo: un ultrasonido manipulado que indicaba seis semanas de embarazo.

—¡Voy a ser abuela! —gritó Teresa.

Rodrigo me lanzó la copia sobre la mesa.

—Renata espera un niño. Firma el divorcio.

Habían mordido el anzuelo completo.

Y entonces Teresa organizó el banquete.

Ochocientos mil pesos.

Flores importadas, música en vivo, champaña, mariscos y más de cien invitados.

Para pagarlo hipotecó la casa de Cuernavaca y pidió