falso.
Subí los escalones.
Rodrigo corrió a protegerla.
—No te acerques a la madre de mi hijo.
Abrí mi bolso, saqué varios fajos de billetes y los dejé caer frente a ella.
—Se acabó la función.
Camila me miró.
Sonrió.
Entonces pronuncié, frente a toda la familia de Rodrigo, las palabras que hicieron que Teresa dejara caer su copa:
—Aquí tienes el resto de tu pago, Camila. Hiciste un trabajo excelente interpretando a Renata.
Rodrigo se quedó inmóvil.
Y todavía faltaba revelar la parte que realmente iba a destruirlo.
PARTE