Por la mañana me echaron de casa con dos maletas; por la noche mi suegra celebraba a la mujer que, según ella, le daría un nieto y millones a la familia. Esperé hasta que mi ex levantó el anillo frente a todos, caminé hasta el escenario y dije: “Antes de que se lo pongas, escucha esto”. Entonces saqué la prueba que podía destruir todo el banquete.

pronto, cambiando completamente el tono—. Hijita…

Casi me reí.

Por la mañana yo era una mantenida estéril.

Ahora era “hijita”.

—Tú puedes arreglarlo —continuó—. Para ti seiscientos mil pesos ya no son nada. Somos familia.

—Éramos familia ayer por la noche, cuando sacó mi ropa del cuarto.

—Estaba enojada.

—¿Y cuando me obligó a dormir en el sofá?

—Fue un error.

—¿Y cuando me dijo que no quería que Renata encontrara mi olor en la casa?

Teresa rompió a llorar.

—Yo no sabía que eras rica.

—Exactamente.

No sabía que