nunca estuvo a punto de perder su casa, tenemos que averiguar qué ocurrió realmente con esos cincuenta mil dólares —respondió.
—¿Y los veinticinco mil de James?
—También. Empiezo a pensar que ambas cantidades forman parte de la misma historia.
A las nueve recibí una fotografía de Olivia.
Era la carta.
La letra de James llenaba dos páginas.
Me costó varios minutos reunir el valor suficiente para empezar a leer.
James había escrito aquella carta poco antes de morir.
No sabía qué iba a suceder, pero había decidido dejar constancia de