sin preguntarme demasiado por qué.
Aquella fue probablemente la primera vez que mi hermana fue completamente sincera conmigo.
—Gracias por decirlo.
—No me des las gracias. Yo también participé.
Escuché cómo lloraba suavemente.
—Siempre pensé que tú eras la afortunada. La carrera. James. El dinero. La casa. Nunca pensé en lo que te había costado conseguirlo.
—Olivia…
—Déjame terminar. Cuando papá dijo que la villa debía ser nuestra, una parte de mí sabía que aquello estaba mal. Pero me convenía no hacer preguntas.
Por primera vez, no sentí rabia hacia