Mi padre me echó de mi propia villa y se la entregó a mi hermana… pero olvidó un detalle: la casa nunca fue suya

Setenta y cinco mil en total —dije.

Entonces comprendí algo.

La cantidad que mi padre acababa de pedirme para abandonar la villa era exactamente la misma.

—Michael.

Él ya lo había visto.

—Sí.

Sentí un escalofrío.

—¿Por qué setenta y cinco mil?

—No lo sabemos.

Pero la coincidencia era demasiado evidente para ignorarla.

Abrimos la documentación que Susan había localizado.

Entre aquellas páginas apareció un antiguo extracto que resolvía parte del misterio.

Poco después de recibir el dinero de James, mi padre había realizado varios movimientos financieros.

Ninguno parecía relacionado