La misma dirección aparecía en uno de sus documentos.
Y junto a ella había una anotación escrita a mano:
“La prueba original sigue allí.”
Me quedé mirando aquellas palabras.
Mi madre estaba a salvo.
La casa estaba protegida.
Marcos ya no podía controlar ninguna de las dos cosas.
Pero todavía no conocíamos toda la verdad sobre lo ocurrido años atrás.
Y si mi padre había dejado una prueba escondida antes de morir, solo había una forma de descubrir por qué.
A la mañana siguiente, iría a aquel almacén.
Y lo