estamos todos metidos en esto.
Finalmente desbloqueó el celular.
No tuve que buscar mucho.
Dos días antes de la boda, Ernesto había escrito:
“No le digas nada a Mariana hasta que estén en la habitación. Si se entera antes, va a negarse.”
Debajo estaba la respuesta de Daniel.
“Está bien. Yo la convenceré cuando ya estemos ahí.”
Levanté los ojos lentamente.
—Tú sabías.
—Solo sabía que quería quedarse con nosotros.
—Sabías que yo diría que no.
—No sabía que iba a tocarte.
—Pero sabías que necesitaban ocultármelo porque yo no