cosas.
Cuando Camila llegó, ignoró todo.
Lo primero que hizo fue localizar las 3 puertas de salida.
Después contó los escalones entre su habitación y la de Renata.
Luego abrió la despensa.
Se quedó observando las latas de fórmula durante casi un minuto.
Aquella mirada me dolió más que cualquier llanto.
Las primeras semanas fueron tranquilas.
Demasiado tranquilas.
Camila tendía su cama antes de las 6:30.
Recogía los platos sin que nadie se lo pidiera.
Revisaba los pañales.
Guardaba comida en servilletas.
Yo fingía no verlo.
Elvira continuaba ayudándonos