EL MAGNATE LLEGÓ CON ROSAS PARA SU ESPOSA, PERO LA EMPLEADA LE TAPÓ LA BOCA: “¡SILENCIO, TIENE QUE VER ESTO YA!”

la luz del cuartito, sudando frío. Sacó su  celular: 27 llamadas perdidas del número fijo de su propia casa, un número que Rebeca había bloqueado en su teléfono para que Victoria no pudiera contactarlo. “María, esta noche nadie le quita nada a mi hija. Y tú vas a ser mi testigo”,dijo Alejandro, con una voz nueva, firme y peligrosa.

 

Caminaron rápido por el pasillo. Alejandro entró a su despacho usando su huella digital y sacó de la  caja fuerte los documentos que probaban el fraude. De pronto, una