EL MAGNATE LLEGÓ CON ROSAS PARA SU ESPOSA, PERO LA EMPLEADA LE TAPÓ LA BOCA: “¡SILENCIO, TIENE QUE VER ESTO YA!”

vocecita quebrada resonó detrás de ellos. “María… ¿con quién estás?”. Era Victoria. Se había quedado paralizada al ver a su padre. “Papá… ¿regresaste por mí?”, preguntó, negando con la cabeza al instante. “No, tú nunca regresas por mí”.

Flora y fauna

 

A Alejandro le costó el alma no desplomarse. Se arrodilló frente a ella y le mostró la caja de madera de María, sus dibujos, las cartas, la pulserita de oro. “Me robaron esto, mi amor. Me robaron todos estos años y te hicieron creer que no me importabas.