maestra me mandó una foto.
Yo se la envié a Alejandro.
Él respondió:
“Nuestro hijo cuenta mejor la historia que nosotros.”
Tenía razón.
Porque al final no importa quién ganó la discusión sobre los tres años perdidos.
Importa que dejamos de contarlos.
Ahora contamos los que todavía podemos vivir.