me reí.
—Estuvimos casados.
—Lo sé.
—¿Y ahora quieres salir conmigo?
—Si eso es todo lo que estás dispuesta a darme.
Por primera vez en días, algo dentro de mí se suavizó.
No era perdón.
Todavía no.
Pero quizá había espacio para que algún día lo fuera.
Me hice a un lado.
Daniel pareció sorprendido.
—Café —dije.
Sus ojos se abrieron un poco.
—¿Eso es todo?
—Eso es todo.
Ver telescopios
Sonrió.
Y esta vez, no odié su sonrisa.
Pasaron los meses.
Lentamente.
Dolorosamente.
Honestamente.
No fingimos que el pasado