había fuerza.
Y por eso decidí contarles esta historia.
Porque sé que no soy la única mujer que ha pasado por algo así.
A distintas edades, muchas mujeres aceptan un amor falso simplemente porque están cansadas de sentirse solas.
Muchas ignoran las señales de advertencia porque su corazón desea desesperadamente creer.
Muchas tienen miedo de decir “no” porque piensan:
“¿Y si nunca vuelve a aparecer nadie?”
Pero, por favor, escúchenme.
La soledad duele.
Pero ser engañada duele todavía más.
Una casa silenciosa puede sentirse pesada.
Pero tener a alguien a