hacía preguntas que Tomás no quería contestar.
Pero ya nadie decidía por nosotras qué verdad podíamos soportar.
Renata desapareció de mi vida después de declarar.
Nunca fuimos amigas.
Nunca necesitábamos serlo.
Me pidió perdón una última vez.
Le dije que esperaba que aprendiera a reconocer una jaula antes de entrar voluntariamente en ella.
Con los ingresos de las patentes que finalmente quedaron bajo mi control, creé un programa de investigación para enfermeras.
Lo llamé Fondo Marina Robles.
El primer día llevé conmigo el cuaderno de mi madre.
No la fotografía