Volví a acostarme con mi exesposa durante un viaje de trabajo Cu al amanecer, una mancha roja en la sábana me dejó sin aire. Un mes después, una llamada desde un hospital en Cancún me hizo entender que aquella noche no había sido un error… sino el principio de algo mucho más oscuro.

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Sentada junto a la ventana, leyendo un libro como si el tiempo no hubiera pasado.

 

Cuando levanté la vista y me reconoció, sonoro apenas.

 

 

-Daniel…

 

Escuchar mi nombre en su voz me desarmó más de lo que esperaba.

 

Nos quedamos hablando horas.

principio con cuidado. después con

demasiada facilidad. Recordamos tonterías: el gato que odiaba a todo el mundo, nuestro viaje absurdo a Veracruz, las veces que nos quedamos despiertos viendo películas malas solo para no discutir.

 

 

Y entonces entendí algo peligroso.

Todavía