Volví a acostarme con mi exesposa durante un viaje de trabajo Cu al amanecer, una mancha roja en la sábana me dejó sin aire. Un mes después, una llamada desde un hospital en Cancún me hizo entender que aquella noche no había sido un error… sino el principio de algo mucho más oscuro.

nota doblada sobre la mesa.

 

 

“No debemos hacer esto. Perdón.”

Eso era todo.

Intenté llamarla.

No

principio con cuidado. después con

demasiada facilidad. Recordamos tonterías: el gato que odiaba a todo el mundo, nuestro viaje absurdo a Veracruz, las veces que nos quedamos despiertos viendo películas malas solo para no discutir.

 

Y entonces entendí algo peligroso.

 

Todavía me sentía en casa cuando hablaba con ella.

Caminamos juntos por Paseo de Montejo hasta que empezó a llover. Corrimos riéndonos bajo los árboles como dos idiotas demasiado grandes para actuar