PARTE 2 / A los 78 años me casé con un hombre rico para proteger sus últimos días…

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Por primera vez comprendí por qué Harrison había esperado hasta después de su funeral para contarme la verdad.

 

Sus hijos no habían venido a despedirse de su padre.

 

Habían venido a buscar algo.

 

Y ahora estaban convencidos de que yo lo tenía.

 

Los golpes volvieron a sonar.

 

—Isabel, abre la puerta —insistió Daniel—. No queremos problemas.

 

Aquella frase consiguió exactamente locontrario de lo que pretendía. Después de dos años escuchando a Harrison hablar de sus hijos, sabía que cuando Daniel decía que no