Mi hijo falleció hace una semana… pero lo que apareció en mi puerta el Día de la Madre cambió todo.

Lucía bajó la mirada.

—La señorita Beltrán lo obligó a escribirlo.

 

—¿Por qué?

 

—Porque dijeron que él había arruinado el mural… pero no fue él.

 

Entonces me contó la verdad.

 

Otro niño había derramado pintura y roto unas tarjetas.

 

Mateo solo tenía pegamento en las manos porque estaba ayudando a Lucía.

 

Pero nadie quiso escucharlo.

 

—Él repetía todo el tiempo: “Mi mamá sabe que yo no miento” —dijo la niña entre lágrimas—. Pero la maestra le dijo que incluso los buenos hijos decepcionan