en mi vida.
—Intenté hacerlo como él quería —susurró Lucía—. Mateo decía que usted nunca tiraba algo feo si estaba hecho con amor.
Y por primera vez desde que él se había ido…
me reí.
Entre lágrimas.
Una nueva familia inesperada
Ese domingo invité a Lucía y a don Ernesto a cenar.
Preparé cuatro lugares en la mesa.
Tres para nosotros.
Y uno para Mateo.
También puse un bowl con cereal seco y un vaso de leche al costado, exactamente como