más fuerte.
—Usted estaba buscando esto… ¿verdad?
—¿Dónde la encontraste, cariño?
—Mateo me pidió que la cuidara. Él era mi amigo.
El aire dejó de entrar en mis pulmones.
—¿Cuándo te lo pidió?
—Ese mismo día.
Intenté tomar la mochila, pero ella dio un paso hacia atrás.
—No… primero tengo que contarle algo. Si no, me voy a asustar y voy a salir corriendo.
Tragué saliva.
—¿Cómo te llamas?
—Lucía.
La hice pasar.
—No la robé —