no como tú quisieras —respondí—. Pero sirve para que nadie vuelva a sentarte en esta mesa.
Ese mismo día, Mauricio fue removido de la empresa. Sus accesos fueron cancelados y la denuncia siguió su curso. Rebeca intentó negociar una disculpa pública, pero los audios la hundieron. Andrés quiso reducir consecuencias entregando información contra Mauricio, pero ya nadie le creyó.
Mi matrimonio fue anulado.
Legalmente, Andrés nunca fue mi esposo.
Pensé que ese papel me haría sentir libre, pero no fue así. La libertad no siempre llega