como fiesta. A veces llega como una casa vacía, una cama enorme y una foto de boda que no sabes si romper o guardar para recordar que tú sí amaste, aunque te hayan mentido. Casay jardín
Volví a la casa de San Ángel una noche de lluvia. Las bugambilias seguían en la entrada. Los regalos estaban apilados. En la cocina había 2 tazas nuevas con nuestras iniciales.
Me senté en el piso y lloré.
No por Andrés.
Lloré por la mujer que fui antes de escuchar