parece culpable si el hombre habla tranquilo.
Andrés se rió.
Entonces recordé mi celular. Lo había dejado grabando sobre la mesita para captar mi supuesta sorpresa. Tal vez el video no mostraría mucho, pero el audio estaba clarísimo.
—Cuando vendamos esa casa —dijo Andrés—, liquido la deuda de mi mamá, rentamos algo en Lomas y empezamos bien.
—¿Y Valeria? —preguntó Ivonne.
—Valeria ama al Andrés que le inventé. Va a tardar en aceptar que nunca existió.
Algo dentro de mí se rompió en