el puesto —dijo.
Enrique explicó que la escena nunca le pareció un accidente. La forma en que cayó el árbol y ciertas marcas encontradas en el equipo de trabajo no
coincidían con la versión oficial.
Además, Gabriel había comentado días antes a dos compañeros que pensaba denunciar el robo de madera.
Enrique comenzó a investigar a Salcedo.
Tres semanas después recibió una orden de sus superiores: cerrar el asunto.
Cuando se negó, lo enviaron a otra región.
—Me dijeron que pensara en mi esposa y en mis hijos —recordó—. Entendí