dónde.
Después de la muerte de Gabriel, Salcedo había preguntado varias veces por los documentos desaparecidos. Elena siempre aseguró que los había destruido.
Carmen estaba convencida de que nunca le creyó del todo.
Mientras Elena vivió, acercarse directamente a la propiedad podía resultar sospechoso. Pero después de su fallecimiento y sabiendo que Teresa vivía en Guadalajara, comprar el inmueble era una manera discreta de controlar el lugar.
La oferta de más de dos millones ya no parecía generosidad.
Parecía miedo.
La investigación empezó a atraer atención de periodistas locales. Diego