Al volver del funeral de mi madre, una vecina de más de 80 años se acercó y dijo: “Si vas a vender, primero mira dentro del pozo”. Yo creí que hablaba por tristeza, pero encontré una caja con cartas, cuentas y una advertencia escrita tres días antes de que mi padre muriera. Cerré la puerta, llamé a un abogado y entendí que mi madre había protegido un secreto durante décadas por miedo a que me pasara lo mismo.

Fiscalía detuvo a Rogelio Salcedo.

Sus abogados negaron todas las acusaciones y afirmaron que los testimonios eran recuerdos imprecisos de personas ancianas. Pero los investigadores ya contaban con una cadena de elementos que se reforzaban entre sí: documentos contables, la libreta de Gabriel, las cartas escritas antes de su muerte, las primeras observaciones del investigador apartado del caso, testimonios de trabajadores y la declaración de Carmen.

La compra urgente de la propiedad se convirtió además en una pieza importante para explicar por qué, décadas después, Salcedo todavía temía lo que