La Carta Que Mi Hija Dejó Reveló Quién Era El Padre De Mi Nieto-silas

escucharte.

Me miró con los ojos húmedos.

—¿Tengo que verlo?

—No.

—¿Puedo verlo?

—Sí.

Pensó durante unos segundos.

—Todavía no.

—Está bien.

Eso fue todo.

No hubo una reunión inmediata.

No hubo un desconocido apareciendo en nuestra puerta reclamando el lugar que nunca había ocupado.

Durante los siguientes días, mi nieto hizo preguntas pequeñas.

Qué edad tenía su padre cuando él nació.

Si se parecía a él.

Si le gustaba el beisbol.

Algunas respuestas estaban en la carta.

Otras no.

Para esas tuve que llamar a la mujer del cementerio.