Ella empezó a llorar y a reír al mismo tiempo.
—Vas a ser bisabuela.
La abracé tan fuerte que protestó.
—¡Abuela, despacio!
—Perdóname.
La miré otra vez.
—¿Estás bien?
—Estoy bien. Estamos haciendo todos los controles recomendados por los médicos. Precisamente por conocer nuestros antecedentes podemos hablar de ellos desde el principio.
Aquella respuesta me tranquilizó.
Después apareció Chloe desde dentro de la casa.
—¿Ya se lo has dicho?
La miré indignada.
—¡¿Tú ya lo sabías?!
—Desde hace una semana.
—¡Una semana!
Nora se echó a reír.
—Quería decírtelo personalmente.