cometí errores.
Y dile que te quise.
Eso será suficiente.”
Nora dobló cuidadosamente la carta.
Ninguna habló durante un rato.
Finalmente pregunté:
—¿Has pensado en nombres?
Ella sonrió.
—Todavía no sabemos si será niño o niña.
—Eso no responde a mi pregunta.
—Sí, hemos pensado algunos.
Chloe me miró.
—No empieces.
—Solo estoy preguntando.
Nora soltó una carcajada.
Y mientras las escuchaba discutir cariñosamente sobre nombres, comprendí que Julian había conseguido exactamente lo que pidió.
La casa estaba llena de vida.
No de duelo.
No de secretos.
Vida.
Meses después