Pero todavía quedaban unas líneas.
“Cuando seas mayor, mamá te explicará todo. Hasta entonces, monta en bicicleta. Haz amigas. Suspende alguna asignatura si hace falta, aunque preferiría que no. Enamórate algún día. Viaja. Ríete muchísimo.
No intentes vivir una vida perfecta para compensar la mía.
Vive la tuya.”
Chloe dejó de leer.
La última línea estaba escrita con letras más grandes:
“Te quiero desde mucho antes de que supieras llamarme papá.”
Nora abrazó la carta.
Después miró hacia el pasillo.
—Quiero montar en mi bicicleta.
Salimos al jardín.
Yo sujeté