Desperté en un mundo salvaje: de programador a líder de la tribu Lunara

gas inflamable del azufre subterráneo, mientras cientos de flechas ardientes llovían desde las alturas, desatando una tormenta de fuego químico que partió sus líneas de mando en cuestión de minutos.Las guerreras de Lunara descendieron como un torrente implacable desde las colinas, barriendo a los rezagados con una ferocidad que los invasores jamás habían enfrentado.

La victoria fue absoluta y fulminante. Los generales del imperio huyeron en desbandada, dejando atrás provisiones, armas y el respeto eterno por una fortaleza que nadie volvería a subestimar.

Al amanecer, mientras el humo de