Horas después entregamos toda la información.
La investigación comenzó.
Los nombres que aparecían en los documentos fueron llamados a declarar.
Algunos intentaron negar todo.
Otros desaparecieron.
Pero los documentos eran demasiado claros.
La verdad salió a la luz poco a poco.
Y entonces descubrí algo que jamás había imaginado.
Mi esposo no había fingido su muerte para abandonarme.
Lo había hecho para mantenerme viva.
Había pasado cinco meses escondido, sabiendo que cada día lejos de mí podía ser el último.
Y yo había pasado esos mismos cinco meses creyendo que