Desperté intubado y escuché a mi propio socio decir: “Le dimos la misma dosis que a su primera mujer hace 6 años, pronto cederá su patrimonio”.

hermano que nunca tuve.

Lucía sintió un golpe en el estómago. Se fue directo a su casa, abrió su computadora y, con la ayuda de doña Rosa, empezó a rastrear la red de empresas fantasma de la tequilera. Encontraron una transportista que le facturaba millones a Alejandro. Los dueños en el acta constitutiva eran Silvia y Víctor. Le habían estado robando millones durante años a sus espaldas, y ahora que Alejandro iba a casarse y compartir sus finanzas con una contadora experta, tenían que eliminarlo.

Al día siguiente, en la