salida.
—Víctor Manuel Robles y Silvia Cárdenas —dijo el comandante con voz de trueno—, quedan detenidos por fraude, intento de homicidio y complicidad en el homicidio de Elena Cárdenas. Tienen derecho a guardar silencio.
Daniel, el hijo de Alejandro, que había estado escuchando todo desde la puerta, rompió a llorar amargamente. Cayó de rodillas junto a la cama de su padre, pidiéndole perdón una y otra vez por haberse dejado envenenar la mente, por haber dudado de él y por haber sido un títere de sus peores enemigos. Alejandro, con