Desperté intubado y escuché a mi propio socio decir: “Le dimos la misma dosis que a su primera mujer hace 6 años, pronto cederá su patrimonio”.

la familia de Lucía.

Alejandro, ya recuperado, caminaba firme y con una sonrisa que le iluminaba el rostro. Antes de firmar el acta, sacó un papel notariado y se lo entregó a Lucía frente a todos.

—El acuerdo prenupcial que tanto querías, mi amor —le dijo él riendo—. Para que veas que lo tuyo es tuyo.

Lucía tomó el documento, lo miró por un segundo, y frente a la mirada atónita de todos, lo rompió en cuatro pedazos y lo tiró a la basura.

—Yo no necesito papeles para saber