Desperté intubado y escuché a mi propio socio decir: “Le dimos la misma dosis que a su primera mujer hace 6 años, pronto cederá su patrimonio”.

de la región pasó, en menos de veinticuatro horas, de ser un novio a punto de casarse a un rehén en terapia intensiva, tenemos que regresar un poco el tiempo.

Lucía tenía 49 años, era contadora, madre soltera y una mujer a la que la vida le había enseñado a no dejarse de nadie. Su exmarido la había abandonado hace años, dejándola con deudas y una hija pequeña, y desde entonces, Lucía se volvió de acero. Trabajaba como jefa de finanzas en una distribuidora y no toleraba errores. Fue precisamente