Desperté intubado y escuché a mi propio socio decir: “Le dimos la misma dosis que a su primera mujer hace 6 años, pronto cederá su patrimonio”.

un error millonario en unas facturas lo que hizo que Alejandro, dueño de la tequilera que les proveía, fuera personalmente a disculparse con ella.

Él esperaba gritos; ella le ofreció un café y le demostró con números dónde estaba la fuga de dinero. Alejandro quedó fascinado. Encontró en Lucía a una mujer que no le daba por su lado ni le interesaba su cartera. Se enamoraron. Pero la familia de Alejandro no pensaba igual. Silvia, la hermana de su difunta esposa, y Víctor, su mejor amigo y socio de toda