Desperté intubado y escuché a mi propio socio decir: “Le dimos la misma dosis que a su primera mujer hace 6 años, pronto cederá su patrimonio”.

dosis masiva de tranquilizantes. Alguien intentó matarlo, y ese alguien está sentado allá afuera en la sala de espera.

No vas a creer el infierno que estaba a punto de desatarse…

PARTE 2

El silencio en el pasillo del hospital era sepulcral, solo roto por el sonido de las máquinas y los murmullos fingidos de la familia. Silvia lloraba en el hombro de su esposo Beto, un hombre gris y alcohólico que siempre estaba a su sombra. Víctor, el mejor amigo, caminaba de un lado a otro fingiendo preocupación, mientras