Parte 2 y final completo

Por primera vez desde el accidente, los comentarios habían desaparecido por completo.

Miré por la ventana.

La ciudad seguía viva. Los coches avanzaban por las calles y las luces de los edificios iluminaban la noche.

Mi vida no necesitaba convertirse en una historia perfecta.

No necesitaba una protagonista elegida por desconocidos.

Y tampoco necesitaba que alguien muriera para que otra persona encontrara la felicidad.

Cerré el cuaderno y apagué la lámpara.

Aquella noche comprendí que, aunque nunca llegara a descubrir qué eran realmente aquellos comentarios, había algo que sí podía