miedo de perderlo todo.
—Y por ese miedo casi pierdes a tu hija.
No pude seguir hablando.
Salí al patio para tranquilizarme y llamé a Óscar.
Contestó después de varios intentos.
—Javier, estaba por buscarte…
—No quiero excusas. Quiero saber si sabías que Patricia estaba intentando vender el coche de Daniela sin su permiso.
Hubo un silencio.
—Mi hermana me dijo que tú estabas de acuerdo.
—¿Y por eso firmaste como testigo de una autorización que Daniela nunca firmó?
Óscar suspiró.
—No pensé que llegaría tan lejos.
—¿Sabías que Daniela