a la frente.
—Tú me creíste.
—Nunca olvidé tus ojos.
Alejandro miró a Lucía.
—Salvaste a mi hijo.
La niña negó con la cabeza.
—Solo dije lo que recordaba.
Alejandro quiso crear un fondo para pagar todos sus estudios.
—Puedes estudiar lo que quieras.
Lucía miró a su abuelo.
Después miró a Emiliano.
—Creo que ya sé qué quiero ser cuando sea mayor.
—¿Qué?
—Quiero encontrar personas.
Alejandro sonrió por primera vez en muchos años sin sentirse culpable por hacerlo.
—Entonces espero que encuentres a muchas.
También le ofreció a